Tessa soltó las tijeras con un sonido metálico que resonó en la habitación, como si aquel simple ruido anunciara la magnitud de lo que había hecho. Sus manos temblaban ligeramente, y su rostro, pálido, buscaba una excusa desesperada.
Miró a Orla, y en sus ojos había algo entre temor y desafío, una chispa que intentaba disfrazar la culpa.
—Orla, yo… es que… —tragó saliva, intentando componer su voz—. Quería que Melody tuviera el cabello corto… así mi Nelly no sentiría vergüenza de no tener cabell