En el hospital
El eco de los pasos resonaba en los pasillos del hospital, un sonido seco que parecía amplificar la angustia que consumía a Orla.
Caminaba de un lado a otro como un animal acorralado, con el corazón, golpeándole el pecho y las manos temblorosas.
No lograba encontrar aire suficiente para calmarse. Cada movimiento la hacía sentir que el suelo podía hundirse bajo sus pies.
Sienna, que la observaba con una mezcla de preocupación y ternura, no soportó más verla consumirse.
La tomó con