Alexis miraba a Sienna con una mezcla de sorpresa y desconcierto, como si las palabras que ella había dicho y los pasos que daba no pudieran pertenecerle.
Sus cejas se alzaron involuntariamente, incapaz de procesar la magnitud de lo que estaba ocurriendo.
La vio bajar con la frente erguida, firme como si en cada movimiento de su cuerpo llevara grabada la dignidad de alguien que se negaba a seguir siendo pisoteada.
Casi de inmediato, Margarita se adelantó con ímpetu, cerrándole el paso como un mu