—¡Basta! —gritó Nelly, su voz tembló, pero también rugió con una fuerza que nadie esperaba—. ¡No he mentido! No tengo un plan oculto, no soy la mujer calculadora que quieren creer. La verdad… la verdad es otra.
Su mirada se clavó en Ethan, como si quisiera que él la atravesara y la viera desnuda de alma, sin máscaras.
—Sí —continuó, con un hilo de voz que se quebraba entre sollozos—, Ethan era mi novio. Fue el hombre que amé con todo mi corazón. Lo amé tanto que Bruno me chantajeó con su vida. P