Melody abrió lentamente los ojos cuando la luz dorada del sol se filtraba con suavidad por la ventana. El calor de la mañana acariciaba su rostro, y durante unos segundos, la paz la envolvió. Sonrió con calma, disfrutando de ese instante perfecto, pero al voltear hacia el otro lado de la cama, un escalofrío recorrió su cuerpo: estaba vacía.
Su respiración se aceleró. Por un instante, una idea oscura cruzó su mente:
¿Y si nada era real? ¿Y si todo había sido un sueño, una fantasía creada por su