—¿Sucede algo malo, Nelly? —preguntó Melody, la voz cargada de preocupación, como si pudiera leer hasta el último rincón de su alma.
Nelly sintió todas las miradas sobre ella; cada par de ojos era una chispa que la quemaba desde dentro.
Su corazón se agitaba, acelerado, como si quisiera escapar de su pecho.
Quiso esconderse, desear desaparecer. Negó con la cabeza, aunque su voz temblaba, apenas un hilo de palabras:
—Lo siento… solo estoy un poco nerviosa.
El aire se hizo denso, pesado, cargado d