Las madrugadas en Lumbre son silenciosas como un cementerio. Mis pasos resuenan en el lobby vacío, el eco de mis tacones acompañando el ritmo de mi corazón cansado. Son las 4:07 AM y ya estoy aquí, como todos los días desde que Jesús decidió convertir nuestro distanciamiento en un arte abstracto.
He adoptado los proyectos que nadie quiere: las auditorías interminables, los informes que nadie leerá, las bases de datos que requieren revisión manual. Trabajo que mantenga mi mente ocupada y mis o