Mundo ficciónIniciar sesiónEl taxi negro con vidrios polarizados se detiene frente a mi edificio. Jesús lo ha enviado, como prometió, para nuestra escapada de fin de semana. No sé a dónde vamos, qué tiene planeado, pero la expectativa me hace temblar las manos al subir al vehículo.
El conductor no dice una palabra durante el trayecto al aeropuerto. Cuando llegamos, me dirige directamente a una terminal privada donde un avión ejecutivo espera, sus turbinas zumbando suavemente. La azafata me recibe por mi nombre






