—¿Pero tu eres loca? ¿Cómo me cuentas a mi esto?
—No sabía a quien decírselo.
—¡A tu madre coño! Pero no a mi.
—Eres la única amiga que tengo a la que le.puedo confiar esto.
—¿Pero en que pensabas? ¿No sabias ponerle un condon al friki ese? —Kathy se rompe a llorar.
—Sí tu reaccionas así mis padres me matan.
La dejo llorar unos minutos mientras intento calmarme. La habitación huele a sal y lágrimas secas, a secretos que pesan más de lo que cualquier adolescente debería cargar.
—Tienes que de