La luz del amanecer se filtra por las cortinas cuando abro los ojos, dorada y frágil como este momento que no debería existir. Aún estoy en el sofá, cada músculo protestando por la postura incómoda, pero el dolor se ahoga bajo el peso de él.
Jesús.
Su cabeza sigue apoyada en mis muslos, sus brazos rodeándome la cintura con una posesión que me hace contener la respiración. En sueños parece más joven, las líneas de tensión suavizadas, las sombras bajo sus pestañas más pronunciadas. Quiero pas