105.
KAYNE
Todo estaba listo, nuestra gente adentro estaba abriendo una entrada para mis guardias y los demás.
Yo por otro lado no podía hacer lo mismo, tenía que ser la distracción, la carnada por así decirlo.
Me planto en la entrada observando a los guardias nerviosos que se ven y luego salen corriendo. Sabían que no estaba aquí para felicitar a mi padre, sino para arrebatarle algo que él quiere.
Los minutos pasaron eternos y mientras lo hacía, no dejaba de pensar en ella, en que le había