AURORA
Kayne se había ido temprano, talvez antes del amanecer, la cama estaba fría cuando los primeros rayos de sol traspasaron las cortinas.
Pensé que me sentiría mal, horrible, que había cometido un enorme error al permitir todo lo que sucedió anoche con Kayne, pero no sentía nada de eso.
Si acaso era diferente, no me sentía tan débil, tan vulnerable, tan asustada. Me sentía más ligera, como si me hubiesen quitado una carga menos de encima.
Cahya no ha dicho nada, no es necesario que lo h