126.
AURORA
La sala entera se mantiene en silencio, la tensión es evidente, manteniendo a casi todos con la cabeza inclinada ante el hombre que camina alrededor de la mesa con una mirada depredadora.
Kayne sigue molesto por lo que sucedió ayer, no importa cuanto me "castigó", no importa el tiempo que me mantuvo "privada de mi libertad" en esa habitación donde posiblemente toda la manada me escuchó gritar su nombre, todo lo que le importa es que estuve en peligro y nada más.
Aparto de la mirada de