NARRADOR
El cielo seguía teñido por los opacos colores de un día lluvioso. No había brisa, no había frío, solo la quietud de un momento que estaba por romperse.
De un lado, un ejército implacable espera, la tensión de sus cuerpos y la inquietud de sus lobos los mantienen alerta ante cualquier amenaza.
Frente a ellos Kayne, mirando fijamente la bruma agitandose del otro lado, percibiendo las muchas presencias que aún no cruzan.
La buscaba a ella, esperaba poder sentirla a través del vínculo, p