AURORA
—Por favor, aléjate unos pasos— le dije a Teresa sin dejar de observar las marcas. Ella dudó, pero al final lo hizo.
Cerré los ojos soltando un suspiro tembloroso, mi corazón saltando rápidamente ante el miedo de liberar algo que no quería.
Lo sentí recorrer mis venas, mi ser, extendiéndose por todo mi cuerpo hasta que las manos me picaron.
Temblaba, el tatuaje en mi pecho palpitaba a un ritmo casi doloroso y estaba segura que Kayne sentiría esto y no tardaría en venir como un tornado a