Marcos se levantó de la silla y subió a su habitación. Cuando entro se quedó mirando su reflejo en el espejo de su cuarto, sintiendo un peso extraño en el pecho. No era miedo, pero sí una mezcla de inquietud, respeto y una especie de presión silenciosa que lo acompañaba desde la noche anterior. Hoy iba a pisar la empresa de Fernando, un lugar al que jamás imaginó entrar.
Respiró hondo, se sentó al borde de la cama y se frotó el rostro para despejarse. Trató de tranquilizarse, pero su mente iba