La ciudad recibía a Marcos e Isabella con la luz dorada de la tarde filtrándose entre los altos edificios, mientras sus coches avanzaban por las calles principales. Después de una semana llena de aventuras, risas y momentos inolvidables, regresar a la rutina parecía casi irreal, pero ambos sabían que aquel regreso era también un reencuentro con todo lo que amaban y con las personas que formaban parte de sus vidas.
Al llegar a la mansión D’Alessio, la emoción se podía sentir en el aire. Fernando