Los asistentes tomaban asiento lentamente, guiados por la música instrumental que fluía suave desde una orquesta al fondo del salón. Los murmullos, las risas fingidas y el tintinear de copas creaban una atmósfera de aparente elegancia y tranquilidad. Pero en la primera fila, justo al centro del evento, la calma era apenas una máscara.
Victoria, se sentía plena. No dejaba de sonreír mientras acariciaba suavemente su copa y miraba a los dos con una dulzura en los ojos que solo mostraba cuando cre