Oriana
—¡Pues no hay nada bueno en mí! —Rugió —. Soy un puto animal, que ha asesinado durante toda su vida y no esperes que me sienta culpable por ello, o que te prometa que no lo haré nuevamente. Porque no va a ocurrir —. Sacó una pistola, cuando las sirenas cesaron, porque significaba que se habían detenido —. Yo soy esto —. Apretó el cañón contra su pecho —. Un monstruo.
Durante varios segundos no supe qué decir, y el mundo se congeló a mi alrededor.
Odiaba haberlo hecho sentir como una best