Hasta que el pasado lo alcance
—Domino… —indicó Lesternias frente a él mientras intentaba mantenerse de pie por el alcohol. El hombre, de una altura considerable, repasó con la vista a todos los invitados y, mirando por fin a Lesternias, soltó:
—Saca a todos de aquí, se acabó la fiesta. —Lesternias rechistó y su expresión cambió a una sonrisa comercial y amable.
—Espero que hayan disfrutado de la noche, señores, pero creo que ya es hora de despedirnos. Gracias por venir.
Los murmullos se hicie