Carmesí y venganza
Fernando esbozó una sonrisa amplia, haciéndose paso entre las personas que estaban alrededor mirándolo, pero no hubo una mirada vacilante, ni de vergüenza, solo una pura y sincera expresión de emoción y felicidad al verme. En ese instante, mi corazón dio un vuelco y el pensamiento de que quizás estaba por fin en su corazón flotaba en mi mente con suavidad. Una felicidad me inundó, provocando que le devolviera la sonrisa. Sin darme cuenta, ya estamos bajando el último escalón