Capítulo 86

Decidimos regresar pronto a la ciudad.

El viaje de regreso fue silencioso. El sol aún quemaba, el aire olía a sal, pero dentro del carro… todo estaba frío. Mathias mantenía la vista fija en la carretera, serio, tenso, como si masticara cada palabra que no se atrevía a decir.

Yo iba mirando por la ventana. El viento alborotaba mi cabello y, por primera vez en días, no lloraba. Estaba vacía. Ni rabia, ni tristeza. Solo ese hueco enorme que deja alguien cuando se lleva todas tus certezas consigo.

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP