El ambiente en la oficina era espeso. Las miradas, los susurros, incluso el sonido del teclado sonaban diferentes. Como si todos presintieran que algo estaba a punto de explotar.
A las tres de la tarde, nos convocaron a una reunión de seguimiento sobre la alianza con la empresa Gutiérrez. Una sala con paredes de vidrio, demasiado iluminada para ocultar la incomodidad. Ya había varios directivos sentados cuando llegué. Abrí mi portátil, evité cualquier contacto visual y me sumergí en los documen