Amaneció de nuevo.
Abrí los ojos lentamente, esperando encontrar su figura cerca, tal vez en la cama donde lo vi la noche anterior. En el sofá reclinable. Pero no estaba. Miré hacia la puerta del baño. Nada. Ni un ruido. Ni su voz.
El corazón me dio un vuelco.
Me incorporé con dificultad, sentí un leve mareo y un vacío extraño en el pecho. ¿Se había ido? ¿Así? ¿Sin decir nada? ¿Después de todo lo que me dijo, de sus caricias, de sus susurros al bebé? ¿De nuevo iba a abandonarme?
Pero jus