Capítulo 108

Me desperté con la luz filtrándose por las cortinas. Todo era silencioso, casi irreal. Tardé unos segundos en recordar dónde estaba. El hospital. El embarazo. El miedo. El caos. Cerré los ojos un segundo más, buscando un poco de paz. Cuando los abrí de nuevo, lo vi.

Fabián dormía en el asiento reclinable pero junto a mi cama, con el cuerpo encorvado y la cabeza apoyada en su brazo. Tenía el ceño fruncido, incluso en sueños. Me quedé mirándolo en silencio. ¿Cómo podía aún amarlo tanto? ¿Después
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