Ocho meses después…
Desde fuera, todo parecía más o menos igual: las paredes impecables, el jardín recortado, los coches brillantes en la entrada. Pero por dentro, las cosas habían cambiado de forma silenciosa.
Sobre todo para Sofía.
El sonido del aspirador, el choque de la vajilla fina, los pasos medidos sobre el mármol… Todo había vuelto a ser parte de su rutina. Como cuando vivía con los Becker. Como cuando nadie sabía su nombre y solo servía.
Solo que ahora había algo distinto: ella sí sabí