Mundo ficciónIniciar sesiónCuando Vanesa detuvo el coche frente a la mansión, Sofía sintió que el aire se espesaba otra vez.
La libertad del café con Vanesa, las flores de Sebastián, la llamada de Arthur…Todo eso parecía de repente un paréntesis breve entre dos cárceles.—¿Quieres que entre contigo? —preguntó Vanesa—. Puedo hacerme la desmayada en el recibidor, distraer a Isabel, montar un número…—Hoy no —respondió Sofía, soltando el cinturón—. Guarda fuerzas. Seguro que las necesitarem






