Cuatro meses, ese sería el tiempo de embarazo que tendría Karla en esos momentos. Habían transcurrido dos largas semanas desde que se marchó de su casa. Tiempo que a Cristian le pareció una eternidad. Catorce días de los cuales solo la había visto diez. No cruzó una sola palabra con ella, tan solo la observaba llegar al trabajo caminando con rapidez, como si no quisiese encontrárselo. Las pocas veces que coincidieron ella bajó la vista y se dio la vuelta para desaparecer con cualquier excusa.
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