Aún se encontraba en trance, había sido el día más extraño en mucho tiempo. Casi no pronunció palabra en toda la jornada laboral, aunque podía estar feliz por no perder el empleo.
«Dalia siempre decía: donde tengas la hoya, no metas… Yo no metí nada, pero me dejé meter de todo menos miedo».
Cristian pasó todo el día encerrado en su oficina, malhumorado. Gritando a todo el que se cruzaba en su camino, incluso su secretaria parecía querer ocultarse bajo el escritorio. Brais intentó entablar conve