Tras comprar un anillo de compromiso a pesar de la ayuda bienintencionada de Aledis —ella pretendía poner una piedra tan grande en el dedo de Karla que podría morir aplastada por su propio peso—, continuó con su nuevo día. Acompañó a la pelirroja a su hogar y fue recibido con un Brais furioso. Tras huir de él a lo largo de todo el jardín, lanzarlo a la piscina para que se le enfriaran las ideas de asesinarlo, y tener que tirarse tras él para rescatarlo; se calmó y decidió escuchar.
Concluyó su