—Estamos aquí reunidos, para reunir a este hombre y a esta mujer en santo matrimonio.
—¿De qué hablas marica? Nos mandaste a llamar porque decías que era una reunión urgente del equipo gay —espetó Aledis.
—¡Cómo eres de aguafiestas, perra del demonio!, lo que pasa es que hace una semana que voy a la iglesia con regularidad. Cada vez que tengo tiempo libre voy a misa y el domingo estuve en una boda.
—¿Se casó algún conocido? ¡Qué raro que no nos invitaran, amor! Debemos socializar más. —Brais so