Capítulo – Lo Que Nunca Te Dije
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Gael no se movió.
La puerta se había cerrado tras ella, y aún así, sus pies seguían clavados en la arena como si el tiempo se hubiera detenido justo en el segundo en que Nayara decidió marcharse. Las estrellas apenas titilaban sobre su cabeza, como si ni el cielo se atreviera a interrumpir ese instante congelado.
No hizo falta que llorara. No porque no tuviera razones, sino porque las lágrimas, esas compañeras fieles de las noches solitarias, ya no bajab