CAPÍTULO — CONSEJOS BAJO EL SOL
El parque de la manada se había convertido en el rincón favorito de Nayara. Allí los niños jugaban entre risas, el aire olía a flores silvestres y la brisa suave arrullaba las ramas de los árboles como si fueran canciones de cuna.
Aquella tarde, Nayara llegó con sus tres pequeños envueltos en mantas claras. Los mayores de la manada se acercaban para acariciarles las manos diminutas, los niños corrían alrededor cantando su nombre. Pero ella buscaba algo más que c