CAPÍTULO 6: SOMBRAS DEL PASADO
Gael despertó con un jadeo ahogado, su pecho subiendo y bajando con una violencia desesperada, como si acabara de romper la superficie de un mar en el que llevaba demasiado tiempo sumergido. El aire, denso y cruel, se negaba a entrar en sus pulmones. Cada inspiración era un castigo, cada latido una condena. La habitación estaba envuelta en sombras, pero ninguna tan oscura como las que se cernían sobre su alma.
El sudor frío le cubría la piel, pegándole las sábanas