La jornada laboral había terminado. Las luces del edificio comenzaron a apagarse mientras los últimos empleados salían con pasos cansados y conversaciones dispersas. Nathan esperó en su oficina hasta asegurarse de que todo quedara en silencio, y luego se dirigió al restaurante donde había citado a Logan.
El lugar era uno de los más exclusivos de la ciudad: un salón elegante, con lámparas de cristal suspendidas sobre las mesas cubiertas por manteles blancos y copas relucientes. En las paredes, c