El camerino olía a perfume caro, tela nueva y sudor contenido. La pasarela había terminado hacía pocos minutos, pero aún se escuchaban los murmullos de los invitados y el zumbido eléctrico de las luces que seguían encendidas en el salón principal. El éxito del evento flotaba en el aire como una nube dorada, aunque Nathan no parecía disfrutarlo del todo. Estaba de pie, observando los bocetos extendidos sobre una mesa, tratando de recuperar la compostura mientras su mente aún giraba en torno a ca