••Narra Vittoria••
[Antes del desayuno]
Esas pruebas de embarazo fueron como una granada arrojada en el suelo, pero yo lo detoné con mi respuesta.
—¿Qué carajos acabas de decir? —Su voz fue baja, amenazante. Sus ojos azules siempre tan indiferentes, se tornaron con un fuego que parecía derretir el hielo en su mirada.
Tragué saliva, siendo consciente que no podía echarme para atrás. Si Enzo se enteraban que esas pruebas de embarazo eran para Evangeline, no dudaría en contárselo a Cipriano.