Si resultaba tener un bebé, el juego cambiaba… para mí. No podía estar en medio de estas dos familias con un bebé dentro de mí, en guerra. Ambos apellidos, a su manera, buscaban destruirme.
Quería vengar a mi familia. Lo necesitaba urgentemente para calmar esta sed de venganza que me lleva amargando la sangre durante más de tres años, pero si Silvia se enteraba de este embarazo, buscaría sacarme del juego sin importarle la advertencia de Cipriano sobre no tocarme. La facción Grimaldi tampoco e