Los párpados me pesaban al abrirlos.
Ni siquiera recordaba haberme quedado dormida, pero mis músculos sí. Estos se sentía flojos, ligeros, cálidos. Y el olor… era relajante. Lavanda, especias. Era como si una parte de mí estuviera sanando. O al menos, encontrará una paz que creí haber perdido.
Era agradable entre tanto caos que ocurría en mi vida y en mi mente.
No estaba en la cama, sino en el baño. Dentro de una enorme tina, llena de agua tibia que me llegaba hasta el pecho. Mi brazo ven