—Cipriano… —susurré, con la voz rasposa por la falta de uso.
Abrí los ojos, aún sintiendo su olor, su aliento en mi cabello, su calor envolviéndome, pero él ya no estaba… Solo quedaba su esencia.
Estaba desnuda en la cama, mi cuerpo ya no temblaba, pero recordaba la sensación desagradable en mis huesos. La cabeza ya no me daba vueltas y mi vista no estaba borrosa.
¿Por fin estaba consciente? ¿Ya no más alucinaciones?
Después de lo ocurrido en el club, mi mente era un borrón. Recordaba fragm