¿Fantasía? ¿Sueño? ¿Pesadilla?
Creo que encajaría en todas esas opciones, pero la más real sería: historia de terror.
Esta era una auténtica historia de terror. Se supone que yo lo tenía que descubrir en medio de su libertinaje, no que él me descubriera en las piernas de otro hombre.
Antes de que pudiera reaccionar, antes de que él diera un paso, el hombre en cuestión me arrojó al suelo sin el menor cuidado.
—¡Puta! —gritó, agarrándome del brazo—. ¡Me estás robando!
El teléfono voló de mi m