LÍA
¿Cómo era posible que se podía pasar de la euforia a la decepción en cuestión de horas?
Me quedé sentada en mi escritorio, con la vista fija en la pantalla del teléfono como si pudiera retroceder el tiempo o, al menos, despertar de esa pesadilla. La foto seguía ahí, cruel, insidiosa, clavada en mi retina. Dalton besando a Vivianne, con una pasión que en ese instante me pareció demasiado real para ser una simple manipulación. Sentí que el mundo giraba, pero sin mí, como si me hubieran arrojad