DALTON
Dormí poco, por no decir nada. Es que. . . A ver, desde un momento a otro mi mayor preocupación era que a mi mamá no le rompieran el corazón. Nunca me había planteado la posibilidad de que ella rehiciera su vida. Ahora que la posibilidad estaba ante mis ojos simplemente mi instinto de hijo protecto se había encendido.
Siempre la había visto como a mi mamá, y nunca me planteé la idea de que ella pudiera tener el deseo de tener un novio, otro esposo, y esas ganas de volver a estar enamorad