El Sector Gamma de la ciudad era un laberinto de concreto y desesperación, el lugar donde la opulencia de Manhattan se disolvía en almacenes abandonados y edificios de viviendas protegidas. La noche aquí no era elegante; era una mancha de humedad y sombras.
Amelia y Julian caminaban por la calle principal del distrito industrial. A pesar de vestir ropa civil —ella una gabardina oscura y él un abrigo largo que ocultaba sus dagas—, el aire a su alrededor vibraba. Era como si la realidad se negara