Veinte años antes de la caída del Cónclave...
El laboratorio no olía a medicina, sino a ozono y a sangre vieja. El Archon caminaba entre los tanques de gestación con la paciencia de un jardinero que cuida plantas venenosas. En el centro de la sala, suspendida por cadenas de plata pura, se encontraba la "Célula Madre": una niña de apenas cinco años con un cabello rojo encendido y ojos que ya empezaban a filtrar la luz de las estrellas.
A su lado, un joven científico humano temblaba mientras aju