El mundo se me vino encima.
Konstantin. El abogado. El hombre que nunca me había inspirado confianza. Siempre supe que era un desgraciado, pero esto... esto no lo esperaba.
Él mismo se había ofrecido para ser mi abogado. Me ayudó a recuperar a Lucas. Y en realidad, solo estaba allí mirando al niño que su propia organización había vendido. Solo estaba midiendo el terreno para hacerse con él nuevamente.
Un frío horrible me recorrió el cuerpo.
Ese desgraciado era más inteligente de lo que parecía.