(Narrado por Ezra)
No creo en dios.
Nunca creí. Ni cuando era un niño hambriento en un orfanato. Ni cuando maté por primera vez a los diecisiete años y sentí que el alma se me partía en dos. Ni cuando construí un imperio con sangre y plomo. Nunca. Porque si Dios existía, se había olvidado de mí mucho antes de que yo aprendiera a decir su nombre.
Pero ahora estoy aquí.
De pie. En el pasillo de un hospital de mierda. Solo. Con las manos manchadas de sangre de Dhalia y el corazón latiéndome tan fu