No pude dormir. No pude pensar en otra cosa. Leo Méndez. Su identidad falsa. Su aparición justo cuando yo llegué a la ciudad. Las casualidades que nunca lo fueron.
Apenas amaneció, ya estaba despierta, con la cabeza llena de imágenes que no encajaban.
Tomé el teléfono y llamé a Marcos.
—Necesito su dirección.
Hubo un silencio al otro lado.
—Anastasia… no hagas una locura.
—Dámela.
Suspiró. Sabía que no iba a detenerme.
Me la dijo.
Colgué.
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Esperé el momento.
Alexander salió con Mika tempran