Los días siguientes fueron… extraños.
Demasiado tranquilos para todo lo que había pasado.
Alexander no hablaba de Nathalia. Yo no preguntaba. Pero sabía que la había enviado lejos de la mansión. No la había echado a la calle, pero tampoco quería verla. Necesitaba distancia. Tiempo. O quizás simplemente no podía mirarla sin ver lo que había hecho.
Y por la forma en que evitaba siquiera pronunciar su nombre… entendí que no pensaba verla en mucho tiempo.
O quizá nunca.
Él tampoco era el mismo. Pas