Nikolai tenía razón.
Odiaba admitirlo, pero tenía razón.
Había guardado demasiados secretos. Mi pasado en el ejército. La misión con el comandante. Mi trato con Leo Méndez. Todo lo que había hecho a espaldas de Alexander.
Y él no perdonaba las mentiras. Lo había dicho claro con Denisse.
Cuando descubriera la verdad... ¿me perdonaría a mí?
Cerré los ojos un segundo, obligándome a respirar.
No podía dejar que Nikolai se adelantara. Tenía que deshacerme de él antes. Pero para eso necesitaba prueba